Consejos para planificar el día de la boda

La planificación de las cosas de bodas fue una de las experiencias más difíciles, maravillosas, agotadoras y satisfactorias de mi vida. Desde la elección de la fecha y la hora hasta la elaboración de la lista de invitados y la búsqueda del vestido, los detalles se convirtieron rápidamente en algo abrumador.

Aunque mi prometido y yo disfrutamos de la anticipación que nos llevó al gran día, el estrés y la preocupación nublaron parte de nuestra felicidad prematrimonial.

Consejos para empezar a planificar el día de la boda

Al final, nuestra boda y el banquete se desarrollaron sin problemas, pero hubo algunas cosas que desearía haber sabido antes de organizar la mayor fiesta de mi vida. He aquí algunas sugerencias que recogí por el camino y que pueden ayudarte en el proceso:

  1. Acudir a una terapia prematrimonial. Lo primero es lo primero: Mantener la relación con Dios y con el otro durante esta época tan ajetreada es imprescindible. Un pastor o consejero cristiano con experiencia puede guiarlos en los temas críticos para todo matrimonio exitoso.
  2. Manténganse organizados. Por muy divertido que sea comprar pilas de libros y revistas de bodas, hay mucha ayuda (gratuita) en la biblioteca y en Internet.
  3. Establece un presupuesto y ajústate a él. Decidid quién paga qué antes de lanzaros a gastar. Es un tema espinoso, pero importante: Quien paga la factura tiene en última instancia la última palabra sobre lo que se gasta. Si quieres tener un control total sobre tu boda, lo mejor es que la pagues tú.
  4. Sé firme en los detalles importantes y flexible en los menores. Seguro que es necesario un compromiso aquí y allá, pero nunca vas a contentar a todo el mundo. Meses después, mis padres y yo seguimos sin ponernos de acuerdo sobre la hora de la recepción. Y sobre cuántos aperitivos pedir. Y en el tamaño de la tarta de bodas. Aunque es poco probable que coincidan en todo, es posible tomar decisiones con las que todos puedan vivir.
  5. Deja que los demás te ayuden. No te preocupes por ningún detalle y deja que los demás te echen una mano. No sólo te liberará tiempo, sino que algunos amigos y familiares agradecerán la oportunidad de participar.
  6. Deja las revistas de novias (y coge tu Biblia). Yo cometí el error de comprar una pila de revistas de moda, lo que me hizo ser muy consciente de mi limitado presupuesto y de mi falta de realismo. Claro, es divertido ver las imágenes impecables y las recepciones extravagantes, pero ¿a qué precio? No todo el mundo puede permitirse gastar 9.000 dólares en un vestido y el doble en flores. Hazte un favor manteniendo tu Biblia a mano y tu enfoque en Dios – no en la imagen.
  7. Acuérdate de las notas de agradecimiento. Si es posible, escriba las tarjetas a medida que llegan los regalos. Esto te ahorrará tiempo – y dolor – después de la boda. Además, no olvides anotar el contenido de cada paquete. Así no agradecerás a la tía Marian un jarrón cuando te ha regalado un juego de sábanas.
  8. Cuida de ti misma. Es fácil obsesionarse con la apariencia, especialmente cuando eres el centro de atención. Cuando se trata de nuestro cuerpo, aumentar la actividad y reducir las calorías es algo bueno. Pero sacrificar el bienestar emocional para perder unos cuantos kilos no merece la pena.

Después de todo relájate y disfruta de este momento especial juntos.

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